El Salvador y Honduras : permacultura, calor y problemas

Paisaje escondidoLlegando en El Salvador

El paso fronterizo de Anguiatú no es muy utilizado por los coches y los viajeros. Es, sin embargo, una ruta comercial importante. Durante 10 minutos, pedaleaba al lado de una impresionante línea de camiones que esperaban su turno para la inspección. Prostitutas me tiraban “holas” desde un alto balcón y otros caminaban entre los camiones. Economía paralela del transporte de mercancías, probablemente …

Cambié los pocos quetzales guatemaltecos que tenía por dólares americanos. El Salvador abandonó en la década de 2000 su propia moneda para el de Tío Sam. Aquí, no me gritan “gringo”, como en Guatemala, pero cuando hablo con la gente, simplemente hacen como si sería de Estados Unidos. “¿Y su familia en los Estados Unidos?”, me dice uno. “Cuando se va de regreso a Los Angeles?” Contesto: “¿Por qué debo ir a Los Angeles? ¿Por qué crees que vengo de allí?” “Porque los que viajan en bicicleta vienen de allí”, respondió él como si fuera un hecho. Y cuando digo que no soy de los Estados Unidos, me salen un “aaah” cuasi-engaño y no importa tanto de que otro lugar que podría nacer, a veces no me preguntan. Me encantan estas conversaciones en el camino.

El día que llegué en El Salvador, me di cuenta de que debo cambiar mi cadena pronto, un otro 5 000 km está a punto de ser completado. Al llegar a Metapán en la tarde, mi cadena simplemente se rompió cuando me iba de un semáforo rojo. Debemos creer que se debió hoy. Al día siguiente, en la dirección de la granja, mis dos neumáticos pincharon: todo sucede al mismo tiempo.

Voluntariado en la burbuja orgánica

Con todos estos problemas que me han retrasado, llamé a Mauricio como el sol se estaba poniendo, poco antes del lugar inicialmente previsto para encuentrarnos. Él me acompañó en la oscuridad a su granja, siguiendo su moto, durante largos descensos de estas montañas secas.

MauricioMe desperté la mañana siguiente en un pequeño oasis con el canto de los pájaros y rodeado de árboles frutales. Mauricio y Gloria llaman su propiedad “La Burbuja”. Desconectado en la vegetación exuberante, no necesitamos muchas veces salir de allá. Se practica la permacultura, construyendo “camas” para sembrar hechos de tierra, compost, hojas y estiércol de pollo. Las verduras se plantan a intervalos de tiempo y nunca en el mismo lugar para la producción regular y para prevenir las enfermedades y que plagas se acostumbran a las mismas cosas que se encuentran en el mismo lugar.

BiodynamiqueHay también algunos conceptos prácticos de la agricultura biodinámica, que se basa en el ciclo de la luna. Tendría un efecto en la savia de los árboles y las plantas. Estaba allí alrededor de la luna llena, que es la mejor época para trasplantar, porque la savia se encuentra en casi ninguna raíz. El agua no falta y pasé mucho tiempo regando. En la temporada de lluvias, que comienza en mayo, esta tarea no es necesario: se mira crecer las plantas! Comí como un rey, he aprendido mucho durante la semana y meter los dedos de los pies en el suelo y ensuciarse fue un placer.

Ambiantes sonoros

Así esta el sonido de la vida a la granja, por la mañana, la tarde y la noche.

Mañana:

Tarde:

Noche:

Los problemas mecánicos se empeoran

De alguna manera, tuve suerte de tener un pinchazo en el neumático delantero, algo que no ha pasado muchas veces. Al extracción de mi rueda para arreglar todo, me di cuenta de que la barra interior de la masa simplemente se había roto en dos. Los caminos guatemaltecos tuvieron que dar el golpe de gracia. Mauricio me llevó en su moto a la capital, San Salvador, zigzagueando en el tráfico, mi rueda en la mano, para reparar todo en una tienda de bicicletas competente.

Mi paseo en moto me confirmó que voy a ir al alrededor de San Salvador por las montañas al norte. Buena elección, como pude descubrir pequeños pueblos y personas realmente generoso. A causa del calor, me impuso una rutina de despierto aún más temprano para estar en el camino apenas el amanecer y hacer el más posible antes de que se pone demasiado caliente.

Mientras descansaba a la sombra de un árbol en la tarde, una mujer apareció en el otro lado de la valla para darme agua. Cinco minutos más tarde, estaba sentado delante de un plato de pescado, arroz y verduras con un gran vaso de agua de fruta. Tuve conversaciones interesantes con ella y su hijos gemelos de sus religión mormona y me fui mientras que la peor parte del calor del mediodía había pasado.

Hamac nightDespués de diez kilómetros en un camino de tierra, me encontré en Potonico al atardecer. Ambiente tranquilo, a orillas de un lago creado por una presa. Hubo misa en la iglesia, las puertas abiertas en la plaza central. Cuando se acabo, le pregunté al sacerdote, mientras los creyentes volvió a sus ocupaciones, donde podría pasar la noche. Una familia me alojo con place y aún me han dado comida, ofreciéndome una de sus hamacas para dormir, felices de compartir su realidad…

Dos días más tarde, es el turno de mi rueda trasera de ser loca. Así que subió una colina empinada, un chirrido desagradable se escuchaba y mi cadena que aterrizó hacia adentro. Puse todo en su lugar y tomó nota de que la rueda libre ya no es libre. El mecanismo de la masa que se va abajo de mis piñones y permite que la rueda gire sin la necesidad de pedalear se ha atascado y pegado. No puedo dejar de pedalear sino la cadena se atasca. Bastante problemático, no puedo descansar las piernas… ni el trasero ya no puedo levantarme de vez en cuando mi silla y dejarme llevar descansando. Además, me di cuenta después de que la cadena ha dañado los rayos. Esto no me impide de ir adelante en el momento, pero necesito una reparación mayor, sustituir aquellas partes que se encuentran en ninguna parte. Seis días más tarde, entrando en Nicaragua, fui todavía con este problema. Lo positivo de todo esto es que la región fue golpeada por un infame frente frío, sudando a 25 grados en vez de lo usual 35, y, a veces ayudado por un buen viento.

Rapidín decepcionante con Honduras

Pont pour HondurasCruzar el pequeño parte del territorio de Honduras que toca el Pacífico, me tomó un día y medio. Es una lástima que no tendré más conocimiento de este lugar, pero hay que hacer opciones de ruta. Ambiente diferente, más pesado, más caótico. Cruzar Choluteca, ciudad de 150 000 habitantes, sin ningún tipo de señalización, nombre de calles o semáforo. El regreso de los “gringos” que me gritaban cincuenta vez al día. Estos ojos curiosos pero cauteloso. Esta detonación en la tarde entrando en Nacaome, que no sonaba como los fuegos artificiales en México. Estos casos de machete con adornos intrincados que los hombres llevan. Estas tres bases militares que he visto en sólo 150 kilómetros. Muchas preguntas sin respuesta. Me resigné al hecho que no puedo aprender más. Me arreglé para no dar el soborno que el aduanero hondureño me pidió y ya estoy en Nicaragua.

 

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